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No es mi amiga, es mi NOVIA

11 Nov

No es mi amiga, es mi novia

¿No os ha pasado que vuestra familia llame a vuestra novia “amiga”? A mí sí. Hace tiempo ya me llamó la atención que la madre de mi chica me presentara como “la amiga de mi hija”, claro, la amiga que tu hija lleva a cumpleaños familiares, con la que duerme, a la que se tira… No entiendo porque no se atreven a decir la palabra NOVIA.

Pues bien, ahora soy yo la que lleva un mes de reuniones familiares en las que siempre me dicen “preséntame a tu amiga”, “¿ésta es tu amiga?” y cosas por el estilo con el sustantivo “amiga”.

No sé de dónde procede este problema, si es mi madre la que ha dicho que voy con una amiga… aunque tampoco creo que haya lugar a dudas de que es mi novia, es obvio no? Quién lleva a una amiga a reuniones familiares?

Pero no creo que sea un problema únicamente de las lesbianas, mi mejor amigo hace años que salió del armario y oigo comentarios de sus padres diciendo “el amigo de mi hijo”. Así que no es cuestión de la tan famosa ya “visibilidad lésbica”, creo que el problema es de la sociedad, ¿realmente esas personas que van de modernas lo son?. No he de comentar que la secta católica ha hecho mucho daño y aún pretenden continuar haciéndolo (no, en serio, un día haré una entrada de esto porque tengo mucho que decir), el caso es que por el motivo que sea, esta sociedad capitalista y de consumo del s. XXI, con sus iPads, sus gafas de pasta y su “mentalidad abierta” sigue sin aceptar que una persona pueda estar con alguien de su mismo sexo.

Pues sí, señores, soy una mujer que está con otra mujer. Y esa mujer no es mi amiga, es mi NOVIA

Mamá, soy lesbiana

21 Sep

Hoy os hablaré del día en que mi madre se enteró de que soy lesbiana. A todas os habrá pasado pensar en  la situación, en cómo ocurrirá, que diréis, que dirá vuestra madre, o padre, o cualquiera. Pero como todos sabemos, nunca sucede como lo esperábamos.

Pues bien, yo llevaría quizá un mes con mi chica cuando mi madre empezó a “olerse” (como dice ella) la situación. Primero le preguntó a mi hermana, que si “mi amiga” con la que tanto iba últimamente y yo teníamos algo raro juntas. Obviamente mi hermana lo sabía, pero fiel a mí, lo negó y se calló. Mi madre, no satisfecha con esta respuesta siguió con la mosca detrás de la oreja, hasta que finalmente uno de los días que llegué tarde a casa entre semana empezó a hacerme una especie de interrogatorio, pero sin atreverse a decirme nada a mí. Y claro, yo ya estaba cabreadita por el hecho de que la mujer fuera a preguntarle a otra persona en lugar de venir directamente a decírmelo a mí.

Y ya sabéis, madre cabreada + hija resentida no es buena combinación.

Yo no pude callarme y le dije que sabía que había ido preguntando por ahí, que me dijese a mí a la cara lo que quería saber; tras muchas negativas de ella frente a esa acusación conseguí cabrearla más y que me gritara “¿es que te has vuelto lesbiana?”.

Al hacer una acusación de ese tipo tu madre espera una negativa, porque claro, su hija no puede ser lesbiana, que horror!! Así que bien, lo que ocurrió fue un rotundo y claro “SÍ” por mi parte y un rostro por un momento congelado como en shock de mi madre. Pero esto no duró mucho, no os creáis, tras esto se puso hecha una fiera a gritar barbaridades, insultarme y por mucho que ella días más tarde negara que esto sucedió a mí siempre me quedará en el recuerdo una de sus frases “Ya no puedes caer más bajo”.

A menudo vemos por la calle a este tipo de personas intolerantes, antiguas y estúpidas, porqué no decirlo, ancladas en una época de represión y castigos a todo el que fuera distinto. Todo ello marcado, en mi humilde opinión, por culpa de la religión (pero ya hablaré otro día de este tema).

Pues bien, a todas aquellas que aún no le habéis dicho a vuestras madres que sois lesbianas por miedo, respeto o lo que sea, no tenéis porqué darles una explicación, ellas deben querer que seáis felices, sea con quien sea. También es cierto que, aunque les siente mal en un principio, como le sucedió a mi madre, el amor por una hija es más fuerte que todo ese tipo de prejuicios.

Y tened presente que es vuestra vida, la vivís con quién os hace feliz y eso no tiene nada de malo.

Nos leemos 🙂

Cómo me volví lesbiana

23 Jul

Qué cómo me volví lesbiana? Supongo que cuando tan sólo era un feto, y es que… una lesbiana nace, no se hace. Hay quien, lo descubre antes y quien se da cuenta más tarde de que esa atracción extraña por alguna amiga es algo más.

Pues bien, no creo que os importe mucho mi vida, pero puesto que es mi primer post, os voy a contar un poquito sobre mí.

Nací en una familia bastante conservadora, que veía a los homosexuales como bichos raros; supongo que eso fue lo que hizo que me negara en todo momento mi condición sexual. Intentaba adaptarme y ser como el resto de las chicas, pero por algún motivo que yo no alcanzaba a comprender, no funcionaba. Ellas salían con chicos, se vestían de una forma más “pijita” y a mí, no me gustaba nada de eso.

Fui creciendo y, según mi madre, la tontería esa de la ropa ancha a lo “chicote” se me pasó. Conocí a un chico y confundí una bonita amistad con el amor, algo desconocido por mí hasta hace bien poquito. Y así fue como fui teniendo distintas parejas, del sexo masculino, que ni me llenaban ni me hacían feliz.

Ya en la universidad, me empezó a atraer una amiga, ¿casualidad que ella fuese lesbiana? Uhmm… mi gaydar empezaba a captar señales!! Pero claro, yo tenía pareja y no era plan de hacerle esa putada al chaval; así que otra vez, me fui olvidando del tema. Terminó la universidad, perdí contacto con esa chica y todo se “tranquilizó” un poquito.

Pero vaya… como la crisis ya estaba haciendo de las suyas y no había trabajo, decidí comenzar otra carrera! Vaya ganas, la verdad. Y de repente, un día, estaba yo sentada en clase y vi pasar a una chica preciosa por delante. A raíz de ahí comencé a ir más entusiasmada a la universidad, la miraba sin que se diese cuenta, incluso la ignoraba para que no se notara. Pero aún así yo me negaba que me pudiese gustar una chica.

Pasé bastantes meses negándome a mí misma la realidad. Pero a día de hoy, por fin, puedo decir que sé lo que es el amor. Y sobre todo, me siento orgullosa de ser como soy!!

(Siento este tostón de presentación)

Si a alguna de vosotras también le ha pasado algo así, que no dude en comentar 😉

Sed malas